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No sabemos si septiembre es el mejor mes para abordar la cresta de los Besiberris. Lo que sí está claro es que las horas de luz ayudaron a completar el recorrido que nos llevó algo más de doce. Una de las mejores circulares del Pirineo que, por supuesto, habrá que repetir: algún rápel, pasitos de cuidado, trepedas y, claro está, también destrepes.